lunes, 13 de febrero de 2017

Productos tóxicos o cancerígenos, con riesgos a la salud, de uso común en el hogar

PRODUCTOS TÓXICOS CANCERÍGENOS, CON RIESGOS
A LA SALUD DE USO
COMÚN EN EL HOGAR



La industria química lleva haciendo un enorme experimento con la salud de la gente desde hace por lo menos un siglo, y aunque los efectos y consecuencias legales para las compañías –debido a posteriores pruebas de irresponsabilidad corporativa así como evidencias científicas de daños a la salud– lleguen con años de retraso, el mal para muchos ya está hecho y es irreversible.

1. Plomo
Hoy en día las compañías de pintura promocionan como una ventaja competitiva el que sus productos no contengan este metal –pero hace menos de un siglo el plomo era un material utilizado en toda clase de productos, desde pintura para juguetes (pensemos en el clásico “soldadito de plomo”), muebles y carpintería en general. Los obreros que trabajaron en plantas de pigmentos, baterías y minas de plomo sufrieron terriblemente luego de exponerse al polvo de plomo en el aire dentro de sus ambientes de trabajo.

2. Bifenilos policlorados (PCBs)
Tal vez el nombre no te sea muy familiar, pero esta sustancia cancerígena (a la vez que sus primos, los hidrocarburos clorados, incluyendo el DDT y otros pesticidas) fueron de uso corriente entre los 50 y 70 del siglo pasado. Aunque hoy están prohibidos por sus efectos cancerígenos, se utilizaron en papelería de oficina, adhesivos, pinturas y equipo eléctrico. La gente que estuvo expuesta a ellos aún los lleva en el cuerpo.

3. Formaldehído
Un químico utilizado por las funerarias como preservativo de los cuerpos también es usado como fungicida, germicida y desinfectante, además de ser parte integral de la fibras de media densidad y resinas de melamina utilizadas en muebles para oficina y hogar. Con el tiempo, el material se evapora, diseminando un vapor invisible, sin olor y altamente tóxico. El Centro Nacional del Cáncer y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos recomiendan a los consumidores de este tipo de muebles (que incluyen restiradores, escritorios, libreros y otros) preguntar por el contenido de formaldehído en los productos que compren.

4. Materiales ignífugos (retardantes de fuego)
Los recubrimientos químicos para prevenir incendios en sofás, sillas, alfombras, cortinas, productos para bebés y otros enseres domésticos parecieron una buena idea a principios de los 70 cuando fueron introducidos al mercado. Pero con los años, los científicos han descubierto que materiales ignífugos de uso común como los bifenilos polibromados y los éteres difenílicos tienen una serie de consecuencias indeseables para la salud, incluyendo (pero no limitado a) problemas en la tiroides, problemas de memoria y aprendizaje, IQ bajo así como retraso en el desarrollo físico y cognitivo en niños.
5. Teflón
Un material de cocina sin el que nuestros sarténes y ollas requerirían el uso de aceites para cocinar también es potencialmente nocivo. El ácido perfluorooctánico, el recubrimiento de placas anti adherentes que vuelve los enseres domésticos resistentes al calor se queda con nosotros, además de la comida que cocinamos en ellos; según el Comité de Asesoría Científica de la Agencia de Protección Ambiental, el teflón “podría ser cancerígeno para los humanos.”
La lista podría continuar durante mucho tiempo. Fuera de vivir con paranoia debido a los potenciales efectos nocivos que nuestros productos de uso diario podrían tener en nuestra salud y la de nuestras familias, una mayor consciencia de nuestros derechos como consumidores se vuelve indispensable: exigir que las compañías y gobiernos detecten y pongan fuera de circulación los productos y materiales químicos potencialmente nocivos para la salud es una tarea urgente.


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